Día de San José
Casi llegando a la casa de vuelta del mandado empezamos a discutir. Nunca habíamos discutido así. Al llegar a la casa seguimos discutiendo hasta que ya no pu...
Casi llegando a la casa de vuelta del mandado empezamos a discutir. Nunca habíamos discutido así. Al llegar a la casa seguimos discutiendo hasta que ya no pudimos más. Saqué el garrafón, y unos termos que tenía en el coche mientras ella sacaba otras cosas del mandado. Rodeé el carro para no pasar donde ella estaba para abrir la puerta de la casa. Metí las cosas, cogí un suéter y me fui.
-¿A dónde vas?
-Voy a dar un paseo.
Cerré la puerta y me fui a las canchas. Uno muchachos estaban jugando fútbol. Me quedé mirando el partido unos minutos. Luego le di la vuelta a las canchas y regresé.
Al llegar a la casa me recibió el sonido de la puerta del baño cerrándose. Toqué la puerta del baño.
-¿Estás bien?
—Ya voy. —respondió molesta. Pasaron unos minutos, escuché la descarga habitual de agua y luego la puerta del baño. Dos pasos vacilantes y luego el interruptor del estudio y el rítmico vaivén y el batir de las aspas del ventilador.
Luego de un momento ella se dirigió a la cocina y ya que venía de regreso le pregunté si podíamos hablar. Ella no quería pero la convencí. Hablamos y hablamos. Las cosas volvieron un poco a la normalidad. Cenamos, fui al baño (me tardé bastante).Luego me despedí y me fui a acostar. Ella se quedó un momento más en la sala.