BLOG#24 1604XXII
Odio estar triste. La cabeza inclinada, y mucho dolor. Comparaciones. Mirando por debajo del hombro y sabiéndome inferior a todos y en diferentes órdenes. Od...
Odio estar triste. La cabeza inclinada, y mucho dolor. Comparaciones. Mirando por debajo del hombro y sabiéndome inferior a todos y en diferentes órdenes. Odio que me vean así.Lo único que deseo es desaparecer. Hace unos minutos estaba tocando el cielo, sintiéndome realmente bien. Sustancias, compañías, laberintos y desiertos. ¿Cuánto me falta por recorrer? Sabio por ningún lado, atado a rutinas vacías. Harto de todo y lleno de quejas. Lamentaciones de alguien que no merece ni el aire: vacías, superficiales. Lastimando a todo el que me encuentro: una abominación, un lastre, un parásito. Sanguijuela y escorpión. Miro por debajo del hombro sabiendo que no valgo nada y deseando que sientan mi furor. Necesitado de lástima e indulgencia. Me duele el cuerpo, pero el alma la tengo quebrada; no: pulverizada. ¿Quién puede sacarme de aquí? Mi historia me dice que hay alguien, pero en verdad que me veo solo, errante por rutas torcidas y oscuras, yo que fui caballero y paladín, druida y rey. Ahora soy vómito y estiércol en el camino. Ruedan lágrimas dejando surcos en mi alma desierta. Ya no recuerdo la paz y anhelo uno solo de los días de antaño, cuando habitaba la luz, y la justicia ceñía mi cintura. La pureza me tomaba de la mano para andar por los jardines y el sol tostada dulcemente mis esfuerzos. Ahora soy cáscara, parodia y eco. ¡Sálvame, que perezco!