Edad
Dos vidas cabales, a mis 42. A mis treinta y dos, dos ojos, Y tres grandes responsabilidades. En la tercera vida sorpresas gratas. Siempre quiero la cima, si...
Dos vidas cabales, a mis 42.
A mis treinta y dos, dos ojos,
Y tres grandes responsabilidades.
En la tercera vida sorpresas gratas.
Siempre quiero la cima, sin fingimientos.
Y a veces anhelo el mar.
¿Hay mares que nunca entenderé?
¿Estoy tan lejos de donde se empecé?
Escucho un consuelo. Es una voz.